El enemigo no está afuera. Tardaron los necios en descubrirlo. El enemigo vive en casa: bajo el techo propio y durmiendo entrelazado con la pareja amada. El enemigo nunca estuvo afuera. Y en el posicionamiento de las tropas muchos perdieron la lavadora; y las camisas de otros fueron hechas prisioneras de guerra. Y, a veces, …









