Este arte en particular, el de poner ciertas letras en cierto orden para que otros las interpreten, ¿es realmente tan complejo/demandante/profundo/personal/arraigado/exigente? ¿O es esta imagen mera romantización que ayuda a justificar una tarea que bien podríamos bajar del pedestal y poner al servicio del cotidiano? Llevo algunos escritos en este enésimo regreso y quiero registrar …









