Promontorios de arena húmeda, impregnada de la niebla de sangre, de pie, como acusando los ultrajes antiguos. La noche avanzó natural e impostergable y sus manos de tinta asfixiaron a las luces, a los reptiles, a los chasquidos de las rodillas viejas. El Vigía permanece sentado en el alféizar. Su pacto con las sombras le …









