Salmo del asco

Hoy canto el asco.

Hoy la oda es para los cuerpos en descomposición,
para las hordas amontonadas, pisoteadas.
Hoy levantan sus berridos los nonatos y los furibundos.

Hoy me vi en el espejo
con otros ojos.

Y con unos y otros
era el mismo yo al que veían:
uno raquítico, el otro obeso
éste pálido y enfermo,
aquél embebido en furia púrpura.

Hoy la sangre me tapa los oidos
y ni siquiera escucho la música
de mi ahogado canto.

Hoy canto el asco.

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