El Vigía y el Testigo (poema)

Promontorios
de arena húmeda,
impregnada de la niebla de sangre,
de pie,
como acusando los ultrajes antiguos.
La noche avanzó
natural e impostergable
y sus manos de tinta asfixiaron a las luces,
a los reptiles,
a los chasquidos de las rodillas viejas.

El Vigía permanece
sentado en el alféizar.
Su pacto con las sombras
le otorga una inmunidad solitaria.
Y el Testigo del pacto se limita,
como hace desde que el tiempo dejó de ser Nada,
a estirar los dedos largos y perezosos,
para registrar
en sus archivos
los arcanos movimientos de la tierra.

Desde su trinchera,
la vista es ominosa:
el valle negro que era verde,
la flor azul que era dorada,
el cielo vacío que estaba lleno,
el aire muerto que estaba vivo.
Algunos fuegos fatuos se encienden
y la cólera del que guarda
las memorias se enciende.

Las eras de tareas errantes
y de mareas de azares y oraciones
terminaron.
Cuando el sol retire las piedras de su sepulcro
y la boca femenina de la Noche
regurgite al mundo
las piedras caminarán,
los ríos ascenderán en estelas
de metal líquido,
las hojas y frutos traspasarán las fronteras de la tierra,
los gallos serán asesinados por las gallinas
y la música se escapará de los dedos
y las gargantas
entre jirones de piel y sangre caliente.

Para reiniciar el ciclo hay que hacer el sacrificio:
arrancarse las uñas,
zafarse los dientes,
bailar con las manos,
pensar con las tripas.
La rueda del tiempo se atasca a menudo
pero la sangre lubricará sus ejes,
formará túmulos húmedos
y abrirá surcos nuevos en la arena;
y cuando la noche regrese para tragarse la tierra,
el Vigía seguirá apostado
y el Testigo seguirá escribiendo.

Imagen de encabezado: The Wheel of Fortune, del tarot de InaAuderieth, tomada de aquí.

2 comentarios en “El Vigía y el Testigo (poema)

  1. ¿Filosofo o poeta? Me gusta que siempre tienes algo que decir, aunque sea todo un acertijo saberlo con certeza. En esta ocasión encuentro todo un trasfondo simbólico y de arquetipos, de la dualidad, de lo femenino y de lo masculino, de la ineludible tragedia cuando las cosas no se mueven, cuando se \»atasca la rueda\», como bien mencionas. Mis mejores deseos en estos tiempos atascados.

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