Desmotivaciones que no atino
a desvanecer.
Parece que apenas estoy reconociendo
las texturas del mundo que me aprisiona
como si mi piel apenas supiera de sus capacidades
sensoriales.
Y parece poca cosa
que con el rodar de mis rodillas,
(pausa para enfatizar o matar la cacofonía…)
rutilantes las rótulas rotas
me vea aún tratando de cruzar el umbral
de mi pirámide, mi claustro, mi prisión
el relicario en que fui sellado.
Carambola 1:
puño, corazón, rostro.
Otra: rostro, hígado y gónadas.
Ningún «tilt» anuncia el premio escupido
por la máquina torpe y babosa,
tambaleante,
hambrienta de más monedas
incrustadas por el orificio dispuesto por el Señor en su gran sabiduría
para ello.

Carajo…
Me gustaMe gusta
Qué amorfo… O_OInteresante, oscuro en esa particular manera, como tú.
Me gustaMe gusta
No le entiendo XD Pero tiene buen sazón(?)
Me gustaMe gusta